Estrenamos la sección de música sacra con esta antífona cuyo texto parece ser escrito ya en el siglo VIII d.C. en Francia:

Media vita in morte sumus ; quem quaerimus adiutorem, nisi te Domine, qui pro peccatis nostris juste irasceris? Sancte Deus, sancte fortis, sancte et misericors Salvator, amarae morti ne tradas nos.
In te speraverunt patres nostri, speraverunt et liberasti eos. Ad te clamaverunt patres nostri, clamaverunt et non sunt confusi.
En mitad de la vida somos muerte. ¿Quién puede ser nuestra ayuda sino Tú,
Dios nuestro que te irritas con justicia por los pecados que cometemos?
Santo Dios, Santo Fuerte, Salvador nuestro y misericordioso,
líbranos de la amargura de la muerte.
En Ti esperaron nuestros padres, esperaron y Tú los liberaste. A Ti clamaron nuestros padres, clamaron y no quedaron confundidos.
Este bello canto, del que no pongo ningún vídeo ni enlace porque no he encontrado ninguno que me satisfaga, es cantado en la Iglesia Católica en el periodo litúrgico de Cuaresma.Henry Purcell compone In the midst of life we are in death basándose en esta antífona.
En el gregoriano se le da un papel eminente al texto, que se puede distinguir fácilmente al no ser polifónico.La antífona saca a relucir la impotencia del hombre ante la muerte, no sólo la que nos viene al encuentro en nuestro último día, sino sobretodo la producida por el pecado, que es la verdadera muerte pues nos aparta del Creador, el último fin del hombre. Ante esta impotencia, sólo el mismo Dios es capaz de salvarnos, por eso se le interpela con estas palabras tan expresivas: Sancte Deus, sancte fortis, sancte et misericors Salvator…

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