Moisés, de Miguel Ángel, 1513-1515, Iglesia de San Pietro in Vincoli, Roma
Éxodo, 34, 29-35:
[29] Cuando Moisés bajó del monte, llevaba en su mano las tablas del Testimonio, pero no sabía que su rostro se había vuelto radiante por haber hablado con el Señor.
[30] Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés y al ver que su rostro se había vuelto radiante, temieron acercarse a él.
[31] Entonces Moisés los llamó y Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y pudo hablarles.
[32] Después se acercaron todos los hijos de Israel y él les ordenó todo lo que el Señor le había dicho en el monte Sinaí.
[33] Al terminar de hablar con ellos, Moisés se cubrió el rostro con un velo.
[34] Cuando Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con Él se quitaba el velo hasta que salía; y al salir, transmitía a los hijos de Israel lo que el Señor le había ordenado.
[30] Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés y al ver que su rostro se había vuelto radiante, temieron acercarse a él.
[31] Entonces Moisés los llamó y Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y pudo hablarles.
[32] Después se acercaron todos los hijos de Israel y él les ordenó todo lo que el Señor le había dicho en el monte Sinaí.
[33] Al terminar de hablar con ellos, Moisés se cubrió el rostro con un velo.
[34] Cuando Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con Él se quitaba el velo hasta que salía; y al salir, transmitía a los hijos de Israel lo que el Señor le había ordenado.
[35] Los hijos de Israel veían que el rostro de Moisés se había vuelto radiante; él volvía a cubrirse el rostro con el velo hasta que entraba para hablar con el Señor.
En las notas de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra al pasaje citado, se da la siguiente explicación:
La narración de los acontecimientos del Sinaí termina exaltando la figura de Moisés, cuyo rostro refleja la gloria de Dios.
«Su rostro se había vuelto radiante» (vv. 29.30.35). El término hebreo qarán, que significa «resplandecer, ser radiante», es muy parecido a qeren, que significa «cuerno». De ahí la traducción de San Jerónimo de la Vulgata: «Y su rostro volvió con cuernos luminosos», que ha influido en la tradición cristiana y en el arte. Así, por ejemplo, Miguel Ángel esculpió su famoso Moisés, con dos luces luminosas, una a cada lado de la frente. En todo caso, el autor sagrado pretende indicar la transformación de Moisés por su proximidad con el Señor (FACULTAD DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA, Sagrada Biblia. Pentateuco, EUNSA, Navarra 1997)
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