Eva y María

Es una constante la relación que se establece entre Eva y María. En la misma Escritura encontramos dos versículos ilustrativos:

El primero, cuando Adán y Eva cometen el pecado original. Son amonestados y castigados por Dios, el cual dice en Génesis 3, 15, dirigiéndose a la serpiente:

Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, mientras tú le herirás en el talón.

Un descendiente de la mujer (en el que tradicionalmente se ha visto a María) herirá por fin al demonio, someterá el pecado. Y así se han representado muchas de las imágenes de la Inmaculada, especialmente en el periodo barroco.

El segundo, quizá más claro, tan sólo unos versículos más abajo, cuando se dice (Génesis 3, 20):

El hombre llamó a su mujer Eva, porque ella habría de ser la madre de todos los vivientes.

Si Eva fue la madre según la carne, María lo es según el espíritu. Si los hijos de Eva mueren por el pecado, con María -la nueva Eva, Madre de Cristo- sus hijos encuentran en su Hijo la vida eterna.
Me parece que el retablo de la Anunciación de Fra Angelico (1426) refleja muy bien el paralelismo entre las dos Evas, situando a María en primer plano y a Adán y Eva huyendo del paraíso.

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El cuadro -que se puede visitar en el Museo del Prado de Madrid- tiene en su parte inferior otras imágenes más pequeñas que reguardan a la vida de la Virgen: desposorios, visitación, nacimiento de Jesús, purificación, dormición.
También es de notar cómo la posición y actitud de Adán y Eva en el cuadro de Fra Angelico son muy similares al que pintara Masaccio probablemente poco tiempo antes, y del que quizá recibió su inspiración.

En la primera imagen, el cuadro original de Masaccio. En la segunda, el cuadro restaurado en 1990.

 

Por último, seleccionamos un texto de Pie Regamey, en Los mejores textos sobre la Virgen María, hablando de la relación entre Eva y María:

«De este primer periodo es preciso señalar sobre todo los numerosos textos que establecen un paralelismo entre Eva y María. El más antiguo de todos ellos es de San Justino, en su Diálogo con el judío Trifón:
Nosotros comprendemos que El (Cristo) se hizo hombre por medio de la Virgen, a fin de que la desobediencia provocada por la serpiente terminase por el mismo camino por donde había comenzado. En efecto, Eva, virgen e intacta, habiendo concebido la palabra de la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte; en cambio, la Virgen María, habiendo concebido fe y alegría, cuando el ángel Gabriel le anunció que el Espíritu del Señor vendría sobre Ella y que la virtud del Altísimo la cubriría con su sombra, de modo que el Ser santo nacido de Ella sería Hijo de Dios, respondió: «Hágase en mí según tu palabra.» Nació, pues, de Ella Aquel de quien hablan tanto las Escrituras… Por El, Dios arruina el imperio de la serpiente y de los que, sean ángeles o sean hombres, se han hecho como ella, y Dios libera de la muerte a los que se arrepienten y creen en El


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