
Dios Padre y Adán en la bóveda de la capilla Sixtina, pintada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512.

William Blake (miembro de la Ecclesia Gnostica Catholica), The Ancient of Days setting a Compass to the Earth («el anciano de los días mide la Tierra con un compás»), copia de la portada de su libro Europe a Prophecy, 1821.
En la Biblia se hacen al menos tres referencias al misterioso «Anciano de los Días»:
»Seguí mirando hasta que se levantaron unos tronos y un anciano en días se sentó. Su vestido era blanco como nieve, el cabello de su cabeza como lana pura; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, fuego llameante (Libro de Daniel, 7,9).
Seguí mirando en mi visión nocturna y he aquí que con las nubes del cielo venía como un hijo de hombre. Avanzó hasta el anciano venerable y fue llevado ante él (Libro de Daniel, 7,13).
Hasta que llegó el anciano en días e hizo justicia a los santos del Altísimo, se cumplió el tiempo y los santos tomaron posesión del reino (Libro de Daniel, 7,22).
El Pseudo Dionisio Aeropagita, teólogo sirio del siglo VI, en su obra De divinis nominibus, X, ofrece una explicación de este apelativo que recibe Dios en el Antiguo Testamento:
Le llaman también el Anciano de días, porque Él es tiempo y eternidad para todos los seres, antes de los días, antes del tiempo, antes de la eternidad. Y se llama con propiedad tiempo, días, épocas en el sentido que esto conviene a Dios, autor del tiempo y de la eternidad, como es eterno movimiento y estabilidad. Por lo cual, también en las manifestaciones que ha hecho de sí mismo durante las visiones místicas se presenta como antiguo y nuevo. La primera significa Anciano, al que es «desde el principio», y la segunda indica que no puede hacerse viejo. Los dos nombres, «Anciano» y «Nuevo», dan a entender que Él está en todas las cosas desde el principio hasta el fin. (…) Conviene, pues, celebrar a Dios como eternidad y como tiempo, como autor de todo tiempo y eternidad, pues siendo el Anciano de días, es causa del tiempo y de la eternidad, superior al tiempo. Antes que las varias épocas. O, dicho de otra manera, Él existe antes de todos los siglos, en cuanto es antes de la eternidad, y sobre la eternidad, y «su reino es reino de todos los siglos». Amén.
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Un comentario en “El Anciano de los días”