Movimiento espiral del alma

Linterna de la iglesia de Sant’Ivo alla Sapienza, Roma; construida por Borromini entre 1642 y 1660.

Sigfried Giedion en “Espacio, tiempo y arquitectura: (el futuro de una nueva tradición)” Reverte, 1968. pags 141-143:

La sección transversal de Sant´Ivo revela lo que ese tratamiento logró en su caso: el movimiento de todo el trazado formado por su diseño fluye sin interrupción desde el suelo hasta la linterna, sin detenerse del todo ni siquiera allí. Desde luego, Borromini no tenía a su disposición los medios que permitieron a Gustave Eiffel llevar a cabo esa completa interpenetración de los espacios interior y exterior lograda en su gran torre de París. Pero al conducir el movimiento que recorre todas las zonas del espacio interior del edificio hasta la espiral superior, Borromini estaba planteándose el mismo problema.

 

Dice al respecto Christian Norberg-Schulz:

El efecto de movimiento que crea esta planta se puede apreciar mirando hacia arriba, a la cúpula, en la que la mirada recorre la línea del entablamento en un movimiento incesante, yendo desde la sencilla concavidad de un tramo a la forma partida y más angulosa del siguiente. Quizás no haya habido nunca una más completa y perfecta expresión de la idea barroca de movimiento.

 

Se ha visto en el gesto espiral de la linterna de Borromini una provocación radical, novedosa, incluso herética (hasta comparándola con la torre de la Internacional de Tatlin). Sin embargo, el Pseudo-Dionisio describe el movimiento en espiral del alma hacia Dios, en De divinis nominibus IV, 8-10:

Dicen que las inteligencias celestes se mueven en sentido circular. Mientras están unidas a los resplandores, no tienen ni principio ni fin, pues proceden del Bien-Hermosura [Dios]. Se mueven en línea recta cuando proceden como guía providente de sus inferiores, dirigiéndolo todo rectamente. Se mueven en espiral cuando, a la vez que cuidan de los inferiores, permanecen idénticas girando alrededor del Bien-Hermosura, causa de su identidad.

El alma también está en movimiento. Movimiento circular cuando entra dentro de sí, se olvida de lo exterior y recoge sus potencias espirituales para que nada la distraiga. Es una especie de movimiento giratorio fijo que la hace tornar de la multiplicidad de las cosas externas y concentrarse en sí misma. Íntimamente unidas ya el alma y sus potencias, el movimiento giratorio la levanta hasta el Bien-Hermosura, que trasciende todas las cosas, es uno y el mismo, sin principio ni fin.

Se mueve el alma en espiral cuando, según su capacidad, es iluminada con las noticias divinas, pero no por vía de intuición intelectual en plena concentración del alma, sino más bien por razonamiento discursivo, pasando de una a otra idea.

El movimiento es rectilíneo cuando el alma, en vez de entrar dentro de sí misma (lo cual es el movimiento circular, como he dicho), procede por las cosas que la rodean y se levanta de lo externo, como de símbolos varios y múltiples, a la contemplación de simplicidad y unión.

El Bien-Hermosura es la causa de estos movimientos, de lo sensible, de lo que permanece conservando su reposo y situación y del alma, fundamento de uno y otro. Bien-Hermosura los conserva y dirige por encima de todo reposo y movimiento.


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Un comentario en “Movimiento espiral del alma

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