Los Museos Capitolinos de Roma acogen, hasta el mes de noviembre, una exposición dedicada a obras de arte de misericordia, que reflejan este punto central de la fe cristiana plasmado en una serie de cuadros, de los cuales reproducimos uno de los más bellos: la Madonna dei Raccomandati.

Madonna dei Raccomandati, 1500-1503, Orte, Museo d’Arte Sacra (temporalmente en los Museos Capitolinos de Roma, en la exposición “La Misericordia nell’Arte. Itinerario giubilare tra i Capolavori dei grandi Artisti Italiani”.
La Virgen es representada con un velo que protege a los que a ella se confían, entre los cuales se puede reconocer a Alejandro VI Borgia (1492-1503). La tabla fue encargada a Cola da Orte por la cofradía dei Raccomandati, fundada en 1260 con fines de culto y asistenciales. Terminada por su hijo, Egidio, debería estar acompañada de dos paneles laterales, en los cuales estarían representados San Simón y San Judas.
A continuación reproducimos unas palabras del Papa Francisco en la Basílica de Santa María la Mayor – Jueves 2 de junio de 2016, en una predicación a Sacerdotes en el marco del Año de la Misericordia (fuente vatican.va):
María nos mira de modo tal que uno se siente acogido en su regazo. Ella nos enseña que «la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena, no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia» (Discurso a los obispos de México, 13 febrero 2016). Lo que sus pueblos buscan en los ojos de María es «un regazo en el cual los hombres, siempre huérfanos y desheredados, están en la búsqueda de un resguardo, de un hogar». Y eso tiene que ver con sus modos de mirar: el espacio que abren sus ojos es el de un regazo, no el de un tribunal o el de un consultorio «profesional». Si alguna vez notan que se les ha endurecido la mirada —por el trabajo, por el cansancio… les pasa a todos—, que cuando ven a la gente sienten fastidio o no sienten nada, deténganse, vuelvan a mirarla a ella; mírenla con los ojos de los más pequeños de su gente, que mendiga un regazo, y ella les limpiará la mirada de toda «catarata» que no deja ver a Cristo en las almas, les curará toda miopía que vuelve borrosas las necesidades de la gente, que son las del Señor encarnado, y les curará de toda presbicia que se pierde los detalles, «la letra chica» donde se juegan las realidades importantes de la vida de la Iglesia y de la familia. La mirada de la Virgen cura.
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