Señor cabalga sobre nube veloz y entra en Egipto

Isaías 19, 1:
Mirad: el Señor cabalga sobre nube veloz y entra en Egipto.

inmaculada-concepcion-murillo-1660-1665-museo-del-prado

Inmaculada del Escorial, Murillo, 1660-1665. Museo del Prado, Madrid.

 

Con este misterio se significaba que el Señor Jesús vendría en una nube leve, como dijo Isaías: esto es, en la Virgen María, que era nube según la herencia de Eva, y leve según la integridad de la virginidad. Era leve, porque no buscaba agradar al hombre, sino a Dios. Era leve, porque no había concebido en la iniquidad, sino que engendraba al venir el Espíritu Santo. No daba a luz en el delito, sino en la gracia. (SAN AMBROSIO, In Psalmum 118, 5, 3, Corpus Scriptorum Eclesiasticorum Latinorum, Viena 1866, 62, 83-84; MIGNE, J.P., Patrologia Latina, París 1844, 1251-1252).

Cristo vino sobre la nube del Cantar de los Cantares, una nube serena y llena de alegría de un esposo; también vino sobre una nube ligera cuando tomó carne de la Virgen, pues el profeta vio cómo una nube que venía de Oriente; por eso muy bien dijo que era una nube ligera que no había sido empañada en modo alguno por los vicios terrenos. Contempla esa nube sobre la cual reposó el Espíritu Santo y a la que cubrió con su sombra la virtud del Altísimo (SAN AMBROSIO, In Lucam X, 42, Corpus Scriptorum Eclesiasticorum Latinorum, Viena 1866, 32, 3, p.471; MIGNE, J.P., Patrologia Latina, París 1844, 15, 1813D-1814A).

Palabras de San Ambrosio citadas en: BASTERO DE ELEIZALDE, J.L., El Espíritu Santo y María, EUNSA 2010, P.65-66.


Descubre más desde De Arte Sacra

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario