Torre della Scimmia

En el centro histórico de Roma, muy cerca de Piazza Navona, se encuentra la via dei Portoghesi. En el cruce de esta calle con la via dei Pianellari, se puede ver una torre construida a finales del siglo XI, hoy conocida como Torre Frangipane o Torre della Scimmia (de la mona). La leyenda cuenta que los dueños de la Torre tenían una mona, que en una ocasión tomó a un bebé en sus brazos y lo subió a lo alto del edificio. Los padres de la criatura rezaron a la Madonna para que no ocurriera el desastre, y en ese momento se dice que la mona descendió lentamente y devolvió el pequeño a sus padres. En agradecimiento, el padre hizo colocar una imagen de la Madonna y una lámpara siempre encendida, como recuerdo del milagro ocurrido.

La Via dei Portoghesi es una calle estrecha, de trazado medieval y edificios altos (allí también se encuentra la iglesia de S.Antonio dei Portoghesi), y eso hace que sea una zona casi siempre en sombra, pues difícilmente tiene acceso la luz solar a los puntos más bajos. Pero cuando el cielo está despejado, a primera hora de la mañana se puede ver la parte superior de la Torre della Scimmia totalmente iluminada, formando como un retazo de luz, que llega a ser como un punto de referencia visual. Justo en la esquina donde la Madonna está situada.

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Via dei Portoghesi. Torre della Scimmia al fondo. A la derecha, chiesa di S.Antonio dei Portoghesi

Es una bella imagen: en una calle sombría, la Madonna ilumina la via dei Portoghesi con una luz que en realidad «no le es propia», sino que es la luz del sol. Es como si la Madonna «consiguiera» la luz del sol y «se la entregara» a la calle. Mirando a la Madonna, uno puede intuir la luz del sol.

De todas formas, Cristo como Sol y la Virgen como Luna es algo que no es nuevo. Dice el profeta Malaquías, anunciando el día de gloria del Señor (Malaquías 3, 20):
Mas para vosotros, los que teméis mi Nombre, se elevará el sol de justicia, que trae la salud en sus alas; y saldréis brincando como becerros cebados.

El Señor ha venido ciertamente en la tarde de un mundo en declive y casi cercano al fin de su curso, pero con su venida, puesto que Él es Sol de justicia, ha regenerado un día nuevo para aquellos que creen (ORÍGENES, Homiliae in Exodum 7,8).

Por otro lado, en el Cantar de los Cantares 6, 10 se lee una frase que bien puede estar en relación con la Mujer vestida de Sol del Apocalipsis 12, 1:
¿Quién es ésa que se asoma como el alba, hermosa como la luna, brillante como el sol, terrible como escuadrones en orden de combate?

Y el Concilio Vaticano II, si bien no utilizando la imagen de la luna, se habla de la Virgen como la que antecede con su luz al Pueblo de Dios:
Entre tanto, la Madre de Jesús, de la misma manera que ya glorificada en los cielos en cuerpo y alma es la imagen y principio de la Iglesia que ha de ser consumada en el futuro siglo, así en esta tierra, hasta que llegue el día del Señor (cf. 2 Pe. 3,10), antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo. (Lumen Gentium, n. 68).

 

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Imagen de la Torre della Scimmia con la Madonna y la luna de fondo

 

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Imagen de la Madonna, con la luna a los pies (actualmente la imagen es ligeramente diferente, pues  fue restaurada recientemente)

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