La «cascada de luz» en la iglesia gótica

Cuando se dice que la arquitectura gótica es la arquitectura de la luz, se debe fundamentalmente a una razón: los muros portantes son sustituidos por grandes pilares. Quien resiste el peso en el románico son los muros, mientras que en el gótico son sobre todo los pilares. De tal manera, el pilar consigue liberar de carga al muro, y entonces el muro se puede “aliviar”. Es entonces cuando se perforan los muros para colocar inmensas vidrieras y rosetones. Benedicto XVI decía que cuando se empezó a difundir por toda Europa el estilo gótico, a partir de los siglos XII-XIII, desde las vidrieras coloreadas se derramaba una cascada de luz sobre los fieles para narrarles la historia de la salvación e implicarlos en esa historia (BENEDICTO XVI, La Catedral desde la arquitectura románica a la gótica, el trasfondo teológico, Audiencia general en el Vaticano, 18 de noviembre de 2009).

Uno de los ejemplos paradigmáticos de iglesia gótica en la que la luz se derrama a chorros es la Sainte Chapelle de París (siglo XIII).

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERASainte Chapelle, París (siglo XIII)

La imagen es impactante, y a la vez cargada de simbolismo. Como afirma el Concilio Vaticano II, Muchas veces también la Iglesia se llama «edificación» de Dios (…) A esta edificación se le dan diversos nombres: (…) sobre todo, «templo» santo, que los Santos Padres celebran representado en los santuarios de piedra, y en la liturgia se compara justamente a la ciudad santa, la nueva Jerusalén (Lumen Gentium n. 6).

Y esta nueva Jerusalén que, de alguna forma, está representada en todo santuario de piedra, no es más que el nuevo Reino, la nueva Patria. El Cielo, en definitiva.

La cascada de luz de la que habla Ratzinger y la marcada verticalidad de las iglesias góticas provocan ciertamente una fuerte sensación de ligereza, de transparencia, de inmaterialidad; características de esta nueva Patria que el propio templo representa. Pienso que aquí es elocuente un fragmento de la Liturgia de las Horas: las Preces del oficio de Difuntos (ad Vesperas):

Qui terréstrem domum nostram huius habitatiónis sinis tandem dissólvi,
– domum non manufáctam, aeternam in caelis, nobis concéde.

Tú, que finalmente has disuelto nuestra casa terrena de habitaciones oscuras,
concédenos una casa no material, eterna en el cielo.


Descubre más desde De Arte Sacra

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario en “La «cascada de luz» en la iglesia gótica

Deja un comentario