La adoración del nombre de Jesús

El Nombre de Dios cobra gran importancia en el Antiguo Testamento, hasta el punto que todo el que invoque el Nombre del Señor será salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá salvación -como dijo el Señor- y entre los supervivientes, a los que llame el Señor (Joel 3, 5)

El Salmo 116 reza:
[1] ¡Aleluya! Yo amo al Señor, porque escucha la voz de mi súplica;
[2] porque inclinó su oído hacia mí los día que le invoqué.
[3] Me apretaban lazos de muerte, me apretaban las grietas del seol, me encontraba entre angustias y dolores.
[4] Pero invoqué el Nombre del Señor: «¡Te lo suplico, Señor, salva mi alma!».
(…)
[17] Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias, e invocaré el Nombre del Señor,
[18] Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo su pueblo,
[19] en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.

En la cultura judía, conocer el nombre de alguien era, de alguna forma, dominarlo, pues el nombre de una persona indicaba la esencia, quién era realmente esa persona. Dios se revela progresivamente a lo largo de ese Antiguo Testamento, pero es en el Nuevo cuando el Pueblo entiende quién es realmente Dios, y ya tiene un Nombre al que dirigirse, pues Dios ya se ha revelado completamente. Y ese nombre es Jesús, el Mesías (en griego, Cristo).

adoracion-grecoLa adoración del nombre de Jesús, el Greco, 1579

En el Nuevo Testamento no deja de haber una cierta teología del Nombre, especialmente por parte de San Lucas y de San Pablo. Copiamos tres citas.

San Lucas, Hechos de los Apóstoles 3, 16:
16 Y por la fe en su nombre, a éste que veis y conocéis, su nombre le restableció, y la fe que viene de él le dio la completa curación ante todos vosotros.

Hechos 4, 12:
12 »Y en ningún otro está la salvación; pues no hay ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, por el que tengamos que ser salvados.

Hechos 5, 40-42
40 Entonces llamaron a los apóstoles, los azotaron, les ordenaron no hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. 41 Ellos salían gozosos de la presencia del Sanedrín, porque habían sido dignos de ser ultrajados a causa del Nombre. 42 Todos los días, en el Templo y en las casas, no cesaban de enseñar y anunciar el Evangelio de Cristo Jesús.

San Pablo, Carta a los Filipenses 2, 6-11:
8 se humilló a sí mismo haciéndose obediente
hasta la muerte,
y muerte de cruz.
9 Y por eso Dios lo exaltó
y le otorgó el nombre
que está sobre todo nombre;
10 para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en los cielos, en la tierra y en los abismos,
11 y toda lengua confiese:
«¡Jesucristo es el Señor!»,
para gloria de Dios Padre.


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