El Primogénito

pietro-cavallini-apse-5-presentation-in-the-temple-2

Presentazione al Tempio (ca. 1296-1300) de Pietro Cavallini (Mosaico absidal de Santa Maria in Trastevere, Roma).

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, donde la Virgen y san José cumplen con la tradición de su pueblo de presentar a todo primogénito ante Dios y pagar su rescate (Ex 13,1-14):

1 Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 2 «Conságrame todo primogénito, todo lo que abre el seno materno entre los israelitas. Ya sean hombres o animales, míos son todos». 3 Dijo, pues, Moisés al pueblo: «Acordaos de este día en que salisteis de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Yahveh os ha sacado de aquí con mano fuerte; y no comáis pan fermentado. 4 Salís hoy, en el mes de Abib. 5 Así, cuando Yahveh te haya introducido en la tierra de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los jivitas y de los jebuseos, que juró a tus padres que te daría, tierra que mana leche y miel, celebrarás ese rito en este mes. 6 Siete días comerás ázimos y el día séptimo será fiesta de Yahveh. 7 Se comerán ázimos durante siete días, y no se verá pan fermentado en tu casa, ni levadura en tu casa, en todo tu territorio. 8 En aquel día harás saber a tu hijo: “Esto es con motivo de lo que hizo conmigo Yahveh cuando salí de Egipto.” 9 Y esto te servirá como señal en tu mano, y como recordatorio ante tus ojos, para que la ley de Yahveh esté en tu boca; porque con mano fuerte te sacó Yahveh de Egipto. 10 Guardarás este precepto, año por año, en el tiempo debido». 11 Cuando Yahveh te haya introducido en la tierra del cananeo, como lo tiene jurado a ti y a tus padres, y te la haya dado, 12 consagrarás a Yahveh todo lo que abre el seno materno. Todo primer nacido de tus ganados, si son machos, pertenecen también a Yahveh. 13 Todo primer nacido del asno lo rescatarás con un cordero; y si no lo rescatas lo desnucarás. Rescatarás también todo primogénito de entre tus hijos. 14 Y cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué significa esto?”, le dirás: “Con mano fuerte nos sacó Yahveh de Egipto, de la casa de servidumbre.”

Lucas relata el hecho en Lc 2,22-39:

22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor 24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Para ambientarnos en esta conocida escena del Evangelio, pueden ser útiles unas palabras de Joseph Ratzinger:

Después de esta pequeña divagación, volvamos al texto del Evangelio. Allí se lee: María «dio a luz a su hijo primogénito» (Lc 2,7). ¿Qué significa esto?   El primogénito no es necesariamente el primero de una descendencia sucesiva. La palabra «primogénito» no se refiere a una numeración consecutiva, sino que indica una cualidad teológica, expresada en las recopilaciones más antiguas de las leyes de Israel. En las prescripciones sobre  la  Pascua  se  encuentra  la  frase:  «El  Señor  dijo  a Moisés:  “Conságrame  todo  primogénito;  todo  primer parto entre los hijos de Israel, sea de hombre o de ganado, es mío”.» (Ex 13,1s). «Rescatarás siempre a los primogénitos de los hombres» (Ex 13,13). Así pues, la palabra  sobre  el  primogénito  es  también  ya  una  referencia anticipada a la narración que sigue después sobre la presentación de Jesús en el templo. En cualquier caso, con esta palabra se alude a una pertenencia singular de Jesús a Dios.  

La teología paulina ha desarrollado ulteriormente en dos etapas la reflexión sobre Jesús como primogénito. En la Carta a los Romanos, Pablo llama a Jesús «el primogénito de muchos hermanos» (8,29). Como Resucitado, él es  ahora  de  modo  nuevo  «primogénito»  y,  a  la  vez,  el principio de una multitud de hermanos. En el nuevo nacimiento de la resurrección, Jesús ya no es solamente el primero por dignidad, sino el que inaugura una nueva humanidad. Una vez que la puerta férrea de la muerte ha sido abatida, ahora son muchos los que pueden pasar por ella  junto  a  él:  todos  aquellos  que  en  el  bautismo  han muerto y resucitado con él.   En la Carta a los Colosenses, esta idea se amplía aún más:  se  llama  a  Cristo  «primogénito  de  toda  criatura» (1,15) y «el primogénito de entre los muertos» (1,18). «Todo  fue  creado  por  él»  (1,16).  «Él  es  el  principio» (1,18). El concepto de primogenitura adquiere una dimensión cósmica. Cristo, el Hijo encarnado, es, por decirlo así, la primera idea de Dios y precede a toda creación, la cual está ordenada en vista de él y a partir de él. Con eso, es también principio y fin de la nueva creación, que ha tenido inicio con la resurrección.   En Lucas no se habla de todo eso, pero para los lectores posteriores de su Evangelio —para nosotros—, en el humilde pesebre de la gruta de Belén está ya este esplendor cósmico: aquí ha venido entre nosotros el verdadero primogénito del universo. (Joseph Ratzinger, Jesús de Nazareth (III), p.46)


Descubre más desde De Arte Sacra

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario