La Esposa del Espíritu Santo

Tintoret_Presentation_BMV.jpgPresentazione della Madonna de Tintoretto, Chiesa della Madonna dell’Orto (Venezia)

«Maria ha sido confiada eternamente al Espíritu de santidad», dice Juan Pablo II. Es de hecho natural considerar la particular relación de María con el Espíritu Santo, ya que ella es la llena de gracia y la gracia es fruto del Espíritu Santo y de su presencia en la criatura. Esta relación ha sido expresada con las categorías de «nueva creación», «templo o sagrario», o «esposa» del Espíritu. Más recientemente se han propuesto otras categorias en la línea personalista: María se ha considerado «icono» y «transparencia» del Espíritu. Estas opciones son legítimas, con tal de que se tenga presente que la relación de María y el Espíritu se sitúa en el orden de la gracia (Maria no puede ser considerada esposa del Espíritu en la concepción de Jesús), y se mantenga la distinción personal y funcional (de misión) entre María y el Espíritu Santo: el Espíritu Santo, de hecho no revela su rostro en primer lugar a través de María, sino a través de Jesucristo, el cual en la relación personal con el Padre constituye el lugar privilegiado de la revelación del Espíritu. (A. Ducay, La prediletta di Dio p.110, traducción propia).

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