La grande Panaghia, icono del siglo XIII. Moscú, Galería Tret’jakov
En este icono la Virgen es representada como toda-santa (Pan-aghia), pues contiene en sí a toda santidad, al mismo Jesucristo. Los griegos también denominan a este icono de la Virgen en posición axial «Platytera«: literalmente, «más extensa (que los cielos)». Y realmente lo es, pues Aquel que no cabe en los cielos, ha querido caber en su maternal vientre.
Reproducimos un fragmento tomado de la homilía de San Juan Damasceno (el considerado último Padre de la Iglesia oriental, s. VIII) Para la natividad de la Santísima Virgen (sermón segundo), recogida la antología de textos de los Padres Los santos Padres, colección escogida de sus homilías y sermones, Tomo V, Madrid, 1879:
«Debiendo ser criado [creado] el hombre por la inmensa bondad de Dios, es primeramente extendido el cielo, es dispuesta la tierra, es encerrado en sus términos el mar, y producidas todas las otras cosas que en ellos se comprenden para ornamento del universo. Entonces, finalmente, se coloca al hombre en el paraíso régiamente, como en una escuela de virtud, y nunca hubiera salido de aquel lugar de vida, de no haber quebrantado el mandamiento; y estando desnudo, nunca hubiera incurrido en aquella mudanza, sujeta a diversas afecciones, si no se hubiera resistido a los divinos consejos, hasta el punto de adorar muchos dioses en lugar del monarca del universo. Y para concluir con una palabra, sometidos todos a la muerte; por misericordia de Dios, para que no se redujese a la nada el mismo que había formado con sus manos, y quedara completamente destruido, fabrica otro cielo nuevo, y otra tierra y mar, en los que para reformar con más amoroso consejo al género humano, cupiese el mismo que no cabe en ninguna parte. Pues esto es la bienaventurada Virgen, y por muchísimos títulos digna de encomio. ¡Cosa maravillosa!»
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