En la liturgia del Viernes Santo, la Iglesia recita o canta lo siguiente:
V. Ecce lignum Crucis, in quo salus mundi pepéndit.
V. He aquí el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo.
R.Veníte, adorémus.
R. Venid a adorarlo
La figura de la cruz como árbol que da vida la encontramos en la iglesia romana de san Clemente, en el mosaico situado en el ábside:


Así se muestra que, como en el centro del jardín del Edén (la creación) está el árbol de la vida, en el centro de la historia, está la Cruz de Cristo, que da la nueva vida a los bautizados y realiza una nueva creación.
Esta simbología adquiere todavía más significación cuando leemos el Salmo 1 (Ps 1,1-3):
1 ¡Dichoso el hombre que no sigue
el consejo de los impíos,
ni en la senda de los pecadores se detiene,
ni en el banco de los burlones se sienta,
2 mas se complace en la ley de Yahveh,
su ley susurra día y noche!
3 Es como un árbol plantado
junto a corrientes de agua,
que da a su tiempo el fruto,
y jamás se amustia su follaje;
todo lo que hace sale bien.
Aquí el salmista identifica al hombre justo, el que sigue la ley de Dios, con un árbol fecundo (lignum, se lee en la versión latina). Este salmo adquiere pleno significado con la llegada de Cristo, cuando se identifica a Él mismo con el árbol verde, cuando va precisamente con la cruz a cuestas (Lc 23,27-31):
27Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él. 28Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: —Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, 29porque mirad que vienen días en que se dirá: «Dichosas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron».
30»Entonces comenzarán a decir a los montes: «Caed sobre nosotras»; y a los collados: «Sepultadnos»; 31porque si en el leño verde hacen esto, ¿qué se hará en el seco?
Haciendo una visión de conjunto entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, podemos comprobar como el árbol de la vida, el árbol de la cruz, no es algo lejano, externo al hombre, sino que el mismo Hijo de Dios se identifica con él, y refuerza lo ya dicho por el salmista: quien sigue a Dios, a Cristo, se identifica con él, con el árbol de la cruz, y da fruto.
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Un comentario en “Lignum crucis”