María, Iglesia, catedral, alma

¿Qué es lo que podrían tener en común cosas tan diferentes como la Iglesia Católica, la Virgen María, un cristiano cualquiera y una gigante catedral al estilo Notre-Dame de París? ¿Qué elementos comparten, hasta el punto de resultar intercambiables en tantos contextos?

Esta pregunta que puede sonar tan feliz como absurda…pero la respuesta, sin duda, puede resultar aún más inesperada: lo que tienen en común la Iglesia Católica, la Virgen María, un cristiano cualquiera y la iglesia de Notre-Dame es que son aquellos «lugares» en los que ha nacido Jesucristo; y, por tanto, los sitios donde uno puede ir a buscarlo y encontrarlo, pues Él mismo habita allí.

Lejos de ser una teoría más o menos bonita, se trata de una afirmación de consolidada tradición teológica. De hecho, frecuentemente la Teología habla de la Virgen María como Casa o Templo de Dios. San Pablo también afirma que cada cristiano es igualmente como un templo, y también señala que todos los cristianos formamos un solo cuerpo, que es la Iglesia. Tampoco es extraño que Gaudí comparara la Sagrada Familia con el alma cristiana, o que la iglesia de Notre-Dame lleve el nombre de la Virgen (Nuestra-Señora). Se apoda en muchas ocasiones “Iglesia doméstica» a la familia cristiana, y se dice que la Virgen María es tipo (o prefiguración) de la Iglesia. El modo en que Cristo es acogido en el seno de su Madre es el que se propone para cada cristiano, para el cual la Virgen es su más perfecto modelo.

Podríamos seguir horas desarrollando estas analogías. Sin embargo, preferimos citar a un teólogo francés del medioevo, que lo sintetiza brevemente en una de sus homilías. Como imagen resumen, proponemos la iglesia de Notre-Dame de París.

Notre DameCatedral de Notre-Dame de París. Exterior. Fachada principal

notre dame 3Catedral de Notre-Dame de París. Interior

Isaac de la Estrella, Sermón 51, n. 8-9
(ISAAC DE L’ETOILE, Sermons, Les Éditions du Cerf, Paris 1987, pg. 204)

  1. Unde et in Scripturis divinitus inspiratis, quod de virgine matre Ecclesia universaliter, hoc de virgine matre Maria singulariter, et quod de virgine matre Maria specialiter, id de virgine matre Ecclesia generaliter iure intellegitur. Et cum de alterutra sermo texitur, fere permixtim et indifferenter de utraque sententia conficitur. Unaquaeque etiam fidelis anima et Verbi Dei sponsa, et Christi mater et filia soror, et virgo et fecunda suapte ratione intellegitur.
  2. Dicitur ergo et universaliter pro Ecclesia et specialiter pro Maria, singulariter quoque pro fideli anima, ab ipsa Dei Sapientia quae Patris est Verbum: In omnibus requiem quaesivi, etc (Sir 24, 11).

Traducción propia:

  1. Así, es “de buen derecho» afirmar que en las Escrituras divinamente inspiradas, lo que es dicho universalmente de la Iglesia, Virgen Madre, es entendido singularmente de María Virgen Madre, y que lo que es dicho especialmente de María, Virgen Madre, es entendido de la Iglesia de forma general, Virgen Madre. Y cuando un texto habla de una u otra cosa, su contenido se aplica sin distinción tanto a una como a la otra.
    También cada alma fiel es entendida a su modo como esposa del Verbo de Dios, y de Cristo madre e hija y hermana, y virgen y fecunda.
  2. Lo que se dice entonces, universalmente para la Iglesia y especialmente para María, singularmente también se dice para cada alma fiel, por la misma Sabiduría de Dios, que es el Verbo del Padre: En todos busqué un descanso, etc.

 


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