Una lanza atravesó su alma

El gran teólogo San Bernardo de Claraval tiene dos conocidos sermones en los que, analizando el Cantar de los Cantares, describe todo un itinerario de vida cristiana que consiste en adentrarse en las llagas del crucificado, para vivir dentro de ellas. Copiamos un fragmento de uno de los sermones.

san francisco abraza a Cristo MurilloSan Francisco abrazado a la Cruz, Bartolomé Esteban Murillo, hacia 1668-1669, Museo de Bellas Artes de Sevilla

 

SAN BERNARDO, Obras completas de San Bernardo, t. V (Sermones sobre el Cantar de los Cantares), BAC, Madrid 1984, pp. 766-775.

Sus designios eran designios de paz[1] y yo lo ignoraba[2]. Por­que ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su conseje­ro?[3] Pero el clavo penetrante se ha convertido para mí en llave que me ha descubierto la voluntad del Señor[4]. ¿Por qué no he de mirar a través de esa hendidura? Tanto el clavo como las llagas proclaman que en verdad Dios está en Cristo reconci­liando al mundo consigo[5]. Una lanza atravesó su alma[6] hasta cerca del corazón[7]. Ya no es incapaz de compadecerse de mis debilidades[8]. Las heridas que recibió su cuerpo nos descubren los secretos de su corazón; nos permiten contemplar el gran misterio de compasión[9], la entrañable misericordia de nuestro Dios, por la que nos ha visitado el sol que nace de lo alto[10]. ¿Por qué no hemos de admitir que las llagas nos dejan ver esas en­trañas? No tenemos otro medio más claro que tus llagas para comprender, Señor, que tú eres bueno y clemente, rico en mi­sericordia[11]. Porque no hay amor más grande que dar la vida[12] por los consagrados y por los condenados.

[1] Ier 29, 11
[2] Gen 28, 16
[3] Rom 11, 34
[4] Ps 26, 4
[5] 2 Cor 5, 19
[6] Ps 104, 18
[7] Ps 54, 22
[8] Hebr 4, 15
[9] 1 Tim 3, 16
[10] Lc 1, 78
[11] Ps 85, 5
[12] Io 15, 13


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