Catedral Ortodoxa de Sibiu | Rumania
En un articulo anterior se comento la diferencia de la evolución del estilo oriental, respecto al occidental, partiendo de una misma base, una misma Fe. Y como un mismo dogma y doctrina son expresadas o acentuados de distinta forma; tanto ascética, litúrgica, como también artísticamente. Como se decía «En la Iglesia de Oriente se pone un acento especial en el culto y homenaje a la Divinidad, de ahí, el esplendor de su liturgia. por eso, el arte bizantino se dirige, principalmente, a cantar la grandeza del Dios al que se ama»
En este sentido la idea de la centralidad de Cristo, en las Iglesias Orientales viene muy marcada por el uso del Pantocrátor; imagen de Cristo sentado en su trono, con la mano derecha en actitud de bendecir y sosteniendo en la mano izquierda el libro de los Evangelios. Como también lo fue en el Románico en Occidente, pero que se ha mantenido y acentuado con el tiempo.
Cabe destacar que esta imagen suele estar en la clave de la cúpula central o de los arcos o vueltas, y en el centro de las cúpulas. Explicando de manera clara, y expresiva que Cristo es la piedra angular, piedra que sostiene y da sentido a toda la Iglesia y vida Cristiana.
La piedra que rechazaron los constructores, ésta ha llegado a ser piedra angular ( Mc 12, 10; Sal 118,22-23 (LXX) )
“Cristo è al centro, Cristo è il centro. Cristo centro della creazione, Cristo centro del popolo, Cristo centro della storia”.
Papa Francesco, omelia a conclusione dell’Anno della Fede – 24 novembre 2013.

“Gesù è il centro della fede cristiana. Il cristiano crede in Dio mediante Gesù Cristo, che ne ha rivelato il volto. Egli è il compimento delle Scritture e il loro interprete definitivo. Gesù Cristo non è soltanto oggetto della fede, ma, come dice la Lettera agli Ebrei, è colui che dà origine alla fede e la porta a compimento”.
Papa Benedetto XVI, omelia per l’apertura dell’Anno della Fede – 11 ottobre 2012

«En la vida espiritual no hay una nueva época a la que llegar. Ya está todo dado en Cristo, que murió, y resucitó, y vive y permanece siempre. Pero hay que unirse a El por la fe, dejando que su vida se manifieste en nosotros, de manera que pueda decirse que cada cristiano es no ya alter Christus, sino ipse Christus, ¡el mismo Cristo!».
San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa – Cristo presente en los cristianos – Punto 104
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