
L’incontro di Tobia con l’arcangelo Raffaele, Andrea Vaccaro, 1640,
Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), BARCELONA.
«El libro de Tobías cuenta la ruina del “rico” Tobit, judío cautivo en Nínive. Este queda ciego y decide enviar a su hijo Tobías en busca de los diez talentos de plata que le debe Gabael, un pariente lejano que vive en Ragués, pues Tobit se los había dejado en depósito veinte años atrás. Tobit aconseja a su hijo que se haga acompañar de un hombre de su confianza para un camino tan largo; y buscando este a alguien conocido que pueda ir con él hacia Ragués, se encuentra al ángel Rafael, que, como se ve a lo largo de la historia, resulta para la familia un auténtico ángel bueno, pues cura a Tobit de su ceguera, encuentra una esposa para Tobías (Sara), habiéndola antes curado a ella de la presencia de un demonio.» (DAVID TEIXIDOR, Ángel Bueno, De Arte Sacra).
Tob 5, 4 – 8. 18 – 22
5:4 Tobías salió a buscar un buen guía, que conociera el camino para ir con él a Media. Afuera encontró al ángel Rafael, que estaba de pie frente a él y, sin sospechar que era un ángel de Dios, 5:5 le preguntó: «¿De dónde eres, amigo?» El ángel le respondió: «Soy uno de tus hermanos israelitas, y he venido a buscar trabajo por aquí». Tobías le dijo: «¿Conoces el camino para ir a Media?» 5:6 «¡Por supuesto!, le respondió el ángel. He estado allí muchas veces y conozco todos los caminos de memoria. (…) 5:7 Tobías le dijo: «Espérame, amigo, mientras voy a avisar a mi padre, porque necesito que vengas conmigo. Yo te pagaré tu sueldo». 5:8 El ángel le respondió: «Te espero aquí, pero no tardes».
Después de que Tobit, el padre de Tobías, llame al ángel para saber quien va a acompañar a su hijo, le da permiso a Tobías para ir a Media.
5:18 Su madre se puso a llorar y dijo a Tobit: «¿Por qué has hecho partir a mi hijo? ¿Acaso no es el bastón de nuestra mano, el que guía nuestros pasos? 5:19 ¿Para qué acumular más dinero? No importa nada comparado con nuestro hijo. 5:20 Con lo que el Señor nos daba para vivir ya teníamos bastante». 5:21 Tobit le respondió: «¡No pienses eso! Nuestro hijo se va muy bien y volverá junto a nosotros con toda felicidad; tus propios ojos verán el día en que regresará sano y salvo. No te preocupes ni temas por ellos, hermana. 5:22 Un ángel bueno lo acompañará, él hará un buen viaje y volverá sano». Y ella dejó de llorar.

Tobías y el ángel, Alonso Cano (1601 – 1667), colección privada.
El nombre Rafael viene del hebreo רפאל (Rafa-El), que significa “Dios sana”, formado por rafa (sanar, medicina) y El (Elohim, palabra usada en el Antiguo Testamento para referirse a Yahvé, Dios).
El Papa Francisco, en el día de la fiesta de los tres arcángeles, decía que el Señor envía a san Rafael «para acompañarnos por la senda de la vida (…), camina con nosotros y nos ayuda en ese sendero: debemos pedirle que nos proteja de la seducción de dar el paso equivocado.» Más adelante, al final de la homilía, el Santo Padre nos anima a rezar al arcángel de forma senzilla: «Rafael, llévanos de la mano y ayúdanos en el camino para no equivocar la senda, para no permanecer quietos. Siempre caminar, pero ayudados por ti.» (FRANCISCO I, Homilia en Santa Marta, Viernes, 29 de septiembre de 2017).
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