Un burro en primera persona

Giotto Entrada de Jesús en Jerusalén, 1302-1305, Capilla de los Scrovegni (Padua, Italia)
Muchos artistas han retratado variadísimamente el instante de la entrada de Jesús en Jerusalén, momentos antes de su Pasión. Entre ellos podríamos encontrar a Anthony van Dyck, a Benjamin Robert Haydon, a Rubens, Lorenzetti, Flandrin, Le Brun, Pedro de Orrente… así como a un sinfín de miniaturistas medievales o de pintores de iconos. Entre todos estos artistas hay uno muy original, debido al cambio del punto de vista que propone: se trata de Santo Tomás de Villanueva (1486-1555). A continuación adjuntamos su pintura «textual»,  extraída de: Santo Tomás de Villanueva, Obras Completas, vol. III: Conciones (99-159): Tiempo de Cuaresma, Pasión, Semana Santa, BAC, Madrid 2011, p. 771:
 
 
Mira, pues, jumento del Señor, y pon atención a la majestad de Dios que llevas encima. Vete con cuidado, camina sereno; mira no vayas a tropezar y arrojes de ti a tan gran jinete. El camino es resbaladizo, empedrado, lleno de hoyos. Camina con cautela, mira no caigas en la hoya, no tropieces en las piedras. Imita a los santos animales de Ezequiel de los que se dice: «Cada uno de ellos caminaba de frente hacia adelante» (Ez 1,12), o sea, viendo antes el camino y poniendo atención.
Y sobre todo, ten cuidado de no apartarte del camino real ni a derecha ni a izquierda. «El camino que lleva a la vida es estrecho» (Mt 7,14), y por todo el trecho está lleno de precipicios y de hoyos. «Si te dicen: Mira, Cristo está aquí allí, no lo creas» (Mt 24,23). No te desvíes, vete por el camino adornado, “tapizado” con los ramos y vestiduras de los santos. No te dejes llevar por las doctrinas inanes y peregrinas de quienes no sabes si siguen o no las huellas y las enseñanzas de los santos.
Eso es lo que el Señor ordenó a Moisés: «Instale al pueblo a que no traspase los linderos que le fijaron sus padres» (Ex 19,21). ¡Desdichados de aquellos que en nuestros días han abandonado el camino de los santos y han seguido a guías ciegos, para caer en el hoyo ellos y sus conductores! ¡Cuánto daño les ha supuesto no seguir este consejo!
Tú, en cambio, borriquillo de Cristo, sigue por el sendero de los santos; procura no salirte. Procura también no desfallecer, sé perseverante. El camino es corto y ligera la carga: «Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,30). Aguanta un poco, llévalo un poco. El camino es regio, llano y trillado, y pronto se acabará, y entrarás con él en la ciudad santa de Jerusalén. Allí recibirás, por esta leve carga de ahora, el peso infinito de la bienaventuranza y del gozo sempiterno, en la compañía de todos los ángeles en la gloria, a la que tenga a bien llevarnos Jesús. Amén. Gracias a Dios.

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