
«Tú reluces más brillante que el sol, eres todo Luz de mediodía, Tú quien reverbera en lo más íntimo de nuestro corazón.»
Inspirado en su profunda fe y en su propia experiencia de sufrimiento, el arte de Ladislav Záborský resuena con el mensaje de este himno. Durante su tiempo en prisión1, Záborský vivió una oscuridad tanto física como espiritual, pero en su pintura siempre se abrió paso la luz, un símbolo de la gracia divina y la esperanza que persevera a pesar de las sombras. Este himno de Laudes, que celebra a Cristo como la «Luz auténtica del mundo», refleja perfectamente la esencia de su obra: una luz más brillante que el sol, un resplandor que penetra hasta lo más íntimo del corazón humano, incluso en los momentos de mayor oscuridad.
Hymnus
Oh Dios, autor espléndido de la luz, que nos la repartes a manos llenas y a cuyo resplandor, apenas transcurrida la noche, se abre y explaya un nuevo día,
Tú, Lucero auténtico del mundo, por encima de ese otro pequeño astro que brilla con pálido resplandor, pregonero de la luz venidera,
Tú reluces más brillante que el sol, eres todo Luz de mediodía, Tú quien reverbera en lo más íntimo de nuestro corazón.
Que supere la pureza del alma cuanto la carne, arrogante, reclama y el Paráclito custodie santo el templo de nuestro cuerpo.
Oh Cristo, Rey clementísimo, gloria a ti y al Padre, con el Espíritu Paráclito, por los siglos sin término. Amén.






Los cuadros de Záborský, en los que la luz se despliega con delicadeza sobre paisajes y figuras sagradas, son como una oración visual, un eco del deseo de que la «pureza del alma» trascienda las tentaciones de la carne, custodiada por el Espíritu Santo. A través de sus pinceladas, Záborský invita al espectador a elevarse hacia esa misma Luz divina que el himno proclama, una luz que ilumina y transforma incluso el templo quebrantado del cuerpo. Así, su arte se convierte en una forma de alabanza y esperanza, un puente entre la fe y la belleza que encuentra en la Luz su máxima expresión.
- Ladislav Záborský fue condenado en 1953 por el régimen comunista de Checoslovaquia a 7 años de prisión, debido a su fe cristiana y a su oposición a la ideología del estado. Durante su encarcelamiento, sufrió aislamiento severo en prisiones como la de Leopoldov, conocida por sus extremas condiciones. Tras cumplir su sentencia, se le prohibió trabajar como profesor, restringiendo significativamente su vida profesional y artística, debido a la naturaleza religiosa de su obra. ↩︎
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