Canción de cuna

Recomiendo escuchar pausadamente con auriculares mientras se lee el articulo; durante la reproducción aparecen otras obras de arte que reflejan la canción. Escucha, y sigue leyendo, contemplando…

La canción «Lully, Lulla, Lullay» tiene sus raíces en el villancico medieval «Coventry Carol» que retrata el lamento de las madres de Belén durante la matanza de los inocentes ordenada por Herodes. A pesar de la tragedia que inspira el texto, el gesto de cantar una nana introduce un acto de ternura y consuelo en medio del sufrimiento. Esta mezcla de dolor y amor maternal ha convertido a la canción en un símbolo que resalta el poder transformador de la maternidad, especialmente en el contexto del nacimiento de Jesús.

Philip Stopford, en su reinterpretación coral, desplaza el énfasis desde la tragedia hacia el amor maternal. Con armonías suaves y melodías íntimas, su versión ilumina la figura de las madres, quienes, aun en circunstancias extremas, encuentran en su amor la fuerza para proteger y consolar. Este tratamiento musical también refleja a María, la madre de Jesús, cuyo papel central en el nacimiento introduce una luz de esperanza que resplandece frente a cualquier amenaza.

Matanzas de los inocentes, Sagrada Familia

En la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, Gaudí incluye la figura de un soldado armado, representando la violencia de Herodes (mientras sigues escuchando te recomiendo parar unos instantes viendo los detalles de la estatua). La violencia de esta escena contrasta con el tierno protagonismo de la Natividad. María esculpida como la protectora y cuidadora del Niño Jesús se convierte en el corazón de la narrativa, encarnando el amor incondicional de una madre que, consciente de los peligros, persevera con fe en su misión divina.

Tanto la música de Stopford como la obra de Gaudí ponen en el centro el poder de la maternidad como símbolo de redención y luz. La dulzura de María en la escena del Nacimiento y las madres cantando a sus hijos en la canción no niegan la realidad del sufrimiento, pero afirman una verdad más profunda: el amor maternal es una fuerza transformadora que irradia esperanza incluso en los momentos más oscuros. Hoy en dia se puede ser madre y consolar, pero desgraciadamente también continuar la obra de Herodes…

Yo prefiero cantar, como estas madres, que esto no termina aquí y nos veremos pronto. Nunca mejor dicho; «a Dios» para todos ellos.

Letra Original: 

Lully, lullah, thou little tiny child,
Bye bye, lully, lullay.
Thou little tiny child,
Bye bye, lully, lullay.

O sisters too, how may we do
For to preserve this day
This poor youngling for whom we sing,
«Bye bye, lully, lullay»?

Herod the king, in his raging,
Charged he hath this day
His men of might in his own sight
All young children to slay.

That woe is me, poor child, for thee
And ever mourn and may
For thy parting neither say nor sing,
«Bye bye, lully, lullay.»

Compositor: Philip Wj Stopford

Traducción: 

Ea, ea, tú, mi pequeño niño,
Adiós, adiós, ea, ea.

Oh hermanas, también,
¿cómo podemos hacer para preservar en este día
a este pobre niño para quien cantamos?
Adiós, adiós, ea, ea.

Herodes el Rey, lleno de ira,
ha ordenado en este día a sus hombres, y bajo su propia mirada,
que maten a todos los niños.

¡Ay de mí!, tú, pobre niño,
Lloraré y lo contaré por siempre,
Pero ahora en la despedida no cantes ni cuentes,
Adiós, adiós,
Ea, ea, ea.


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