Héroes y Heroínas

Esionov

Andrey EsionovFeminism: Old Testament Reading, 2018.

 

David mató a Goliat, y Miguel Ángel se encargó de fotografiarlo con precisión. Esa victoria del joven David sobre el gigante filisteo es un símbolo de la protección que Yahvé ofreció a su pueblo. David es, pues, uno de los héroes del Antiguo Testamento. Pero el cristianismo no tiene solamente héroes, como David, Moisés o Sansón: también tiene heroínas como Débora, Judit, Susana, Rut o Ester, que de alguna manera reflejan anticipadamente a la heroína por excelencia de la fe cristiana: María, la Madre de Dios. Como decíamos, una de esas grandes mujeres del cristianismo es Judit, que con valentía liberó a su pueblo, Betulia, de la amenaza asiria. También fue fotografiada con precisión, en 2018, por Andrey Esionov. Pero volvamos a la historia: cuando Betulia estaba a punto de ser conquistada por Holofernes, general de Nabucodonosor, se enteró de ello Judit, mujer de gran belleza, que llevaba viuda tres años. Mientras su pueblo estaba asediado y abatido, Judit decidió entrar en el campamento enemigo, sigilosamente, bajo la protección de Yahvé, y con gran audacia logró matar a Holofernes, cortándole la cabeza. Cuando volvió a Betulia entonó este canto, en medio de todo Israel (Jdt 16, 1-17):

Alabad a mi Dios con tambores,
celebrad al Señor con platillos,
componed para Él un salmo nuevo,
ensalzadlo invocando su nombre:
¡El Señor!, el Dios que quiebra las guerras
y pone sus tiendas en medio del pueblo,
me libró de las manos de mis perseguidores.

Vino Asur de los montes del norte,
vino con fuerzas a millares,
tal multitud que colmaban quebradas,
sus caballos cubrían collados.

Hablaba de prender fuego a mis tierras,
de pasar a espada a mis muchachos,
de estrellar contra el suelo a mis niños de pecho,
de entregar como botín a mis adolescentes
y de raptar a mis jóvenes doncellas.

El Señor todopoderoso los confundió
por medio de una mujer.
Su héroe no sucumbió ante los jóvenes,
ni lo golpearon hijos de titanes,
sino que Judit, la hija de Merarí,
con la belleza de su rostro lo dejó paralizado.

Se quitó sus vestidos de luto
para aliviar a los que sufrían en Israel,
ungió su rostro con perfume,
ciñó sus cabellos con diadema
y se vistió de lino para seducirlo.

Sus sandalias le robaron los ojos,
su belleza cautivó su alma,
y el alfanje atravesó su cuello.
Los persas temblaron por su audacia,
y los medos se pasmaron de su arrojo.

Entonces gritaron mis humildes
y se llenaron de miedo, mis débiles los aterrorizaron:
alzaron su voz y los pusieron en fuga.
Hijos de muchachas los atravesaban,
como a hijos de prófugos los herían en la huida,
perecieron en la batalla de mi Señor.

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor, eres grande y glorioso,
admirable en tu poder, invencible.
Que te sirvan todas tus criaturas,
pues hablaste y fueron hechas,
enviaste tu Espíritu y existieron,
y nada se resiste a tu voz.

Los montes, desde sus cimientos,
se confundirán con las aguas,
y las rocas, como cera, se derretirán en tu presencia;
pero a los que te temen Tú les serás propicio.
De poco valen los sacrificios de suave olor,
y de nada toda la grasa de los holocaustos.
Pero el que teme al Señor será grande siempre.

¡Ay de las gentes que se alzan contra mi raza!
El Señor todopoderoso los castigará el día del juicio,
entregará sus carnes al fuego y los gusanos,
y llorarán, en el dolor, por siempre.

 


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2 comentarios en “Héroes y Heroínas

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