Desengaño

disingannoQueirolo, FrancescoDisinganno, s. XVIII, Cappella San Severo, Nápoles

Una de las joyas más valiosas de Nápoles es la Cappella San Severo, donde se encuentra el conocido Cristo velato de Giuseppe di Sanmartino. La Capilla fue ideada por Raimondo di Sangro, y es un auténtico capolavoro del barroco y del neoclásico italiano. Una primera función de la capilla es la de ser un colosal monumento funerario en el que se descansan muchos de los descendientes de la familia Sangro, pero también representa todo un itinerario del hombre hacia la Sabiduría (algunos dicen que con claros tintes masónicos). Intercaladas con las esculturas funerarias, se encuentran otras bien distintas, que representan alegóricamente las virtudes y valores del alma cristiana, tales como el Amor a Dios, la Sinceridad, la Educación, la Modestia, etc. 

Una de las más impresionantes es el Disinganno de Francesco Queirolo, en la que se representa a un hombre de edad madura, que está envuelto en una tupida red de esparto, del que un ángel intenta liberarle. Es todo un alarde técnico. La imagen representa la liberación del hombre del pecado. Y de ahí el título: la liberación del engaño, o sea, el Desengaño. En realidad, se trata de una escultura que guarda cierto paralelismo con los últimos esclavos de Miguel Ángel: el espíritu, que, en una lucha titánica, intenta liberarse de la materia. Pero aquí hay dos diferencias fundamentales: frente a la visión neoplatónica de la que bien estaba impregnado Miguel Ángel, en esta escultura no contemplamos la lucha materia-espíritu, sino la lucha alma-pecado. El binomio es bien distinto, pues la materia no es condenada por el cristianismo, como sí lo fue por el platonismo. La materia, por tanto, no es la enemiga del espíritu humano. Este deberá luchar contra el pecado, no contra la materia. Esta última, más bien constituye el terreno o la condición de posibilidad en el que el espíritu puede encarnarse. Podríamos incluso decir que la materia es la más preciosa colaboradora del espíritu humano, y ello bien lo demuestra el aprecio hacia las artes que en el cristianismo siempre ha estado latente: el espíritu, a través de los siglos, se ha encarnado incansablemente en la materia, ya sea esta un entramado de músculos, un tejido de huesos, unas cuantas pinceladas o unos pedazos de mármol esculpido. La segunda diferencia es que el esclavo no lucha solo: mientras los esclavos del Buonarroti luchan solos, el esclavo de Francesco Queirolo lucha ayudado por el ángel. Esta idea es igualmente muy cristiana. 

El ángel del Disinganno señala un libro abierto, en el que se puede leer (en la página izquierda) una promesa esperanzadora para el esclavo que anhela ser liberado:
VINCULA TUA
DIRUMPAM
VINCULA
TENEBRARUM
ET LONGAE NOCTIS
QUIBUS ES
COMPEDITUS
UT NON CUM
HOC MUNDO
DAMNERIS

Romperé tus cadenas/ Cadenas de las tinieblas/ y de la noche larga/ por las cuales estás prisionero/ para que no seas condenado/ junto con este mundo.

 

disinganno_detalle

Queirolo, FrancescoDisinganno, s. XVIII, Cappella San Severo, Nápoles (detalle)

 

En la teología cristiana, Dios es el único liberador, pero aquí no queda claro si las palabras las dice el ángel de motu proprio, o más bien en cuanto mensajero de Dios. Parece que es el ángel el que toma la iniciativa de hablar con el esclavo. De todas formas, la página derecha del libro esculpido contiene la referencia de tres citas de la Biblia, de la Palabra de Dios. Entonces no queda duda de que el ángel dirige estas palabras al hombre, de parte de su Creador:

Nahum 1, 13:
Ahora, voy a quebrar el yugo que pesa sobre ti, y a romper tus cadenas.
(Et nunc conteram virgam eius de dorso tuo et vincula tua disrumpam.)

Sabiduría 12, 2:
Por eso corriges poco a poco a los que caen; los corriges recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
(Propter quod hos qui exerrant partibus corripis et de quibus peccant admonens adloqueris ut relicta malitia credant in te Domine.)

 

(La cita del Libro de la Sabiduría es incorrecta, pues este libro sólo tiene 19 capítulos, no 22. Muy probablemente el artista quiera referirse al segundo versículo del capítulo 12, que trata de la misma temática que las otras dos citas).

1 Corintios 11, 32:
Pero al ser juzgados, somos corregidos por el Señor, para no ser condenados con el mundo.
(Dum iudicamur autem a Domino corripimur ut non cum hoc mundo damnemur.)

 

 

 


Descubre más desde De Arte Sacra

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios en “Desengaño

Replica a Santi V Cancelar la respuesta