Speculum Iustitiae

En la tradición cristiana, Cristo es el sol que nace de lo alto (cf. Lucas 1, 78), para iluminar a los que yacen en tinieblas (Lucas 1, 79; Cf. Isaías 9,1). Ese sol es el mismo que fue profetizado por Malaquías: se elevará el sol de justicia, que trae la salud en sus alas… (Malaquías 3, 20). Pero este sol de justicia no está solo: el último libro de la Biblia presenta a una mujer que colabora con él, y lo ayuda en esa labor de iluminar a los que yacen en tinieblas. Ella es amiga del sol, está vestida de sol (ver Apocalipsis 12, 1). Por tanto, su luz no es propia, sino que la recibe del mismo sol. Ella es como un espejo del sol. Un espejo sin mancha, absolutamente fidedigno. Es tan “espejo del sol”, que algunos la han llamado pura transparencia de Dios, pura transparencia del sol (Cf. Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, n. 16). Zurbarán también la retrató como espejo de Dios en sus innumerables Inmaculadas. En esos retratos, se representa a la Mujer del Apocalipsis en el centro de la composición, rodeada de ángeles y de algunos de sus apelativos o títulos como flotando en el aire. Son como los otros nombres de la Mujer, sinónimos de Ella misma: “puerta del cielo”, “templo de Dios”, “escalera de Jacob”, “speculum iustitiae”.

 

Ignacio de Ries_Inmaculada Concepción_1600-1699_Museo de Bellas Artes de SevillaRies, Ignacio deInmaculada Concepción, 1600-1699, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro eminente pintor de la Inmaculada fue Ignacio de Ries, que igualmente retrató a ese Espejo del Sol de Justicia, sostenido por unos ángeles absortos en la contemplación de Aquella Mujer penetrada de Luz. Se trata, en definitiva, de un retrato no demasiado famoso de la Inmaculada. Un espejo esquinado en la composición, sostenido por unos ángeles anónimos. No vemos en el espejo el reflejo de la Mujer, o del sol, pero sí está claro que esos ángeles, no pudiendo mirar al sol cara a cara, sí pueden mirar a través del espejo. Más o menos contemporáneamente a esta pintura, una mística flamenca tampoco demasiado famosa, María Petyt, escribía, desde la tranquilidad de su pequeña casita en Malinas, un pequeño opúsculo en el que retrataba su experiencia íntima y personal con esta admirable Mujer vestida de sol. Estas son algunas de sus palabras sobre la Mujer-Espejo:

«Nuestra mirada interior queda demasiado apagada y demasiado débil para contemplar a Dios en plena claridad, tal cual es, y no lo puede hacer más que a la oscura luz de la fe. Pero cuando recibimos la gracia de poder contemplar a Dios y de amarle en María unida a Dios, entonces Dios se muestra en María y por Ella, como en un espejo. Y los rayos y los reflejos de su Deidad están más proporcionados a nuestra pequeña capacidad y a la debilidad de apreciación de nuestra inteligencia. De esta manera nos es posible perseverar durante más tiempo en la contemplación y la fruición de Dios, así como conocer y descubrir de una manera más precisa y clara sus divinas perfecciones y sus atributos. Lo mismo se puede decir aquí de un hombre que sintiese la curiosidad de ver el sol con mayor detalle. No se arriesgaría a zambullir su mirada de lleno en los rayos solares, porque estaría expuesto a perder la vista o a dañársela. En efecto, su vista es demasiado frágil y demasiado débil para recoger la enorme claridad y el resplandor del sol. Entonces toma un espejo, donde verá claramente la imagen del sol, con sus resplandecientes rayos, y no tendrá ninguna dificultad ni trabajo. ¿Por qué? Porque este espejo atenúa el ardor de los rayos y les presenta y refleja proporcionados a su potencia visual. De esta manera ve el sol claramente, como si no hubiese entre éste y su ojo ningún medio interpuesto. Ya que no se detiene en el espejo, sino en el sol que allí descubre, sin que el ojo pueda separar el sol del espejo. Lo mismo ocurre con Dios y la amorosa Madre, que se deben considerar como un todo y como si formaran un solo objeto de contemplación: Dios en María, y María en Dios, sin distinguir el uno del otro. Entonces se verá que la amorosa Madre es un espejo sin una mancha, en el cual Dios se nos muestra con todas sus propiedades divinas, sus perfecciones, sus misterios, y eso de una manera que puede más fácilmente comprender y recoger la pobre capacidad de nuestra inteligencia» (María de Santa Teresa, Textos sobre la unión mística con María Santísima, en Miguel de San Agustín, María de Santa Teresa, La vida de unión con María, Rialp, Madrid 1957, pp. 149-150).


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3 comentarios en “Speculum Iustitiae

  1. Quizás yo lo hubiera relacionado tambien con otra de las atribuciones de Maria «Electa ut sol», pero lo escrito es bueno, tambien me ha quedado un poco en el aire eso de «Iustitie», pues aunque la «Iustitie» sea una de las caracteristicas o virtudes de Dios , no casa así a primeras con «speculum», tengo que buscar un poco más sobre ese «sol de Justicia» y su porque de Malaquias, mi agradecimiento por su articulo

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    1. Buenos días, @salvadormolla, muchas gracias por el comentario. En efecto, en este post no hemos desarrollado la temática «Electa ut sol», pues preferíamos subrayar el tema del «espejo»: no queríamos comparar a la Virgen con el sol, sino más bien indicar que Ella es un reflejo de este. Por otro lado, la referencia del «speculum iustitiae» se encuentra en las letanías de la Virgen (https://www.vatican.va/special/rosary/documents/litanie-lauretane_sp.html). Aquí algo más del «sol de justicia»: https://deartesacra.wordpress.com/2016/11/13/torre-della-scimmia/

      Gracias! Saludos

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